He visto esta postal en PostSecret que me ha encantado. Creo que sobran las palabras, sobre todo para los que siguieran la serie Sexo en Nueva York
Las cavilaciones, peripecias y desventuras de sir Barry
He visto esta postal en PostSecret que me ha encantado. Creo que sobran las palabras, sobre todo para los que siguieran la serie Sexo en Nueva York
Impresionante ponencia del TED, acerca de lo que realmente incentiva el rendimiento de los trabajadores. Tradicionalmente, la motivación se suele basar en un planteamiento del tipo “si haces esto mejor, o lo haces en poco tiempo, te pago esta pasta”. Y esto funciona, sí, pero sólo en aquellas tareas que no requieren creatividad, en las que no hay que pensar, sino sólo ejecutar.
Sin embargo, en aquellas tareas que requieren creatividad y pensamiento lateral, este incentivo no sirve. La gente, en su ansia de conseguir el incentivo económico, piensa “con orejeras”, y cierra las puertas a la visión periférica que requiere la creatividad.
Este tipo propone, por tanto, un sistema de incentivos basado en tres pilares:
El link a la ponencia, que de veras merece la pena, es el siguiente: TED on motivation. Echadle un ojo, os hará pensar, descubriréis cosas interesantes y os reiréis un rato (ojalá tuviésemos gente en España que presentase tan bien como estos americanitos…)
Unos científicos han hecho un estudio acerca del imipacto del dinero en la felicidad. Y han descubierto que, por lo general, el dinero no da la felicidad… pero no que el dinero no pueda dar la felicidad.
De hecho, han descubierto que el dinero gastado en cosas, por lo general, no nos hace felices. En cambio, el dinero invertido en experiencias (viajes, cenas con amigos, ir al teatro), sí que nos hace más felices.
O sea, que el “consumismo” no nos hace felices, pero el “servicionismo” sí.
Esto parece ser por dos razones:
Así que ya sabéis: no gastéis el dinero en cosas, invertidlo en experiencias (al menos, según sugieren los tipos que han hecho este estudio)
En Estados Unidos han muerto unos 40.000 ciclistas en 80 años de estadísticas… unos 500 ciclistas por año, que no es poco.
Por lo general, la gente piensa que la culpa es del ciclista: que si montar en pelotón, que si no respetar las normas de tráfico… pues bien, un estudio realizado en Toronto es contundente, y opuesto a la opinión general: el 90% de los accidentes en que estaban involucrados coches y ciclistas, eran culpa del conductor del coche. O sea que los ciclistas no somos culpables, ni mucho menos. Somos víctimas; víctimas claras y numerosas.