jueves, 20 de mayo de 2010

Adivina, adivinanza...

Cuanto más me vacían, más peso a quien me lleva, ¿quién soy? tictac, tictac, tictac... Tachán, "LA VIDA"

Perdón por la cutre-adivinanza improvisada. Pero me parecía una forma curiosa de plantear un convencimiento que tengo desde hace tiempo: que cuanto más inactivo estás, más infeliz eres. Me lo ha recordado la siguiente postal que he visto en PostSecret (además de que 9 de cada 10 expertos en vacío vital están de acuerdo con mi tesis :p)


Por eso me resulta curioso que cuando la gente se va de vacaciones, o sueña con que le toque la lotería, dicen "voy a dedicarme a no hacer nada" o "a tocarme los huevos" (con perdón, pero es la expresión utilizada en mi encuesta :p) ¡Al contrario! Lo que hay que hacer es mantener siempre la vida llena.

El problema es que, a mucha gente, o le "llenan" la vida en el trabajo, o no saben llenársela solitos. Son las obligaciones del día a día, las tareas laborales y domésticas las que contribuyen a "quitar peso" a su vida; pero no son ellos.

Os reto a tener una vida, llena, rebosante, casi estresante en vuestro tiempo libre. Al mismo ritmo que vuestro trabajo o que vuestras tareas domésticas. Como decía un profesor mío, un sabio del que tuve la suerte de poder aprender "descansar no es dedicarse a no hacer nada; es, simplemente, cambiar de actividad".

Y después del reto va el deseo de que vuestra vida sea ligera como una pluma, por estar llena a reventar.


sábado, 15 de mayo de 2010

Payasos maltratadores

Por fin lo he encontrado (aunque no es que lo haya buscado mucho, pero vamos). He encontrado un vídeo genial que vi en "Espinete no existe" un monólogo que sin duda os recomiendo.

Pero bueno, volvamos a lo nuestro, al vídeo. No dejéis de verlo, por favor, porque no tiene desperdicio: un número circense que salió en el mítico programa de los payasos de la tele. Supuestamente, sacan un niño voluntario para un número malabarístico... a partir de ahí, cualquier acto voluntario realizado por el niño es mera coincidencia.

Divertido, sí señor. Espero que os guste. Pa' que los niños de ahora te denuncien por cualquier estupidez...


viernes, 14 de mayo de 2010

Qué (cueces) o por qué (enriqueces)

He estado viendo una conferencia en... tachán... sí, lo habéis acertado, en mi amadísima web del TED. La conferencia trataba sobre los diferentes tipos de liderazgo.

Me han llamado la atención dos tipos diferentes de liderazgo: el primero, un liderazgo basado en el "qué": el liderazgo autoritario, incomprensible, déspota y arbitrario. Es el liderazgo que practican las personas que no se creen realmente lo que predican o lideran; que sólo les importa alcanzar el "qué": acabar un proyecto (sin preguntarse ni para qué sirve); forrarse dirigiendo una empresa (sin plantearse la finalidad última, qué razón valiosa justifica que exista su compañía); o empeñarse en inculcar las normas de una religión sin ni siquiera creérsela, sin captar su esencia en profundidad (sin darse cuenta de que toda religión es como un sistema lógico, en el que bastan muy pocos axiomas para poder derivar el resto de principios morales).

Estos primeros líderes son obedecidos, pero nunca aclamados. Son oídos, pero no escuchados. Son "capataces", y no líderes. Soportados, y jamás admirados. Gestionan a sus subalternos como medios para alcanzar un fin, generalmente poco admirable (forrarse, conseguir la obediencia del rebaño o medrar parásitamente en la empresa). Suelen ser bastante poco dignos del papel que les toca desempeñar y, cuando desaparecen de su lugar, nadie les echa realmente e menos.

Los segundos, los que me molan, son los líderes del "por qué": aquellos que se mueven por un fin último, en el que creen y por el que luchan. Son los Martin Luther King; Steve Jobs; el Churchill de la II Guerra Mundial; Juan Pablo II... gente con la que, estemos de acuerdo o no con sus ideales, estaremos de acuerdo en que son carismáticos.

Ojo, he nombrado gente muy diferente: un pacifista, un CEO, un Papa, un jefe de estado que ordenó bombardeos civiles indiscriminados... y todos ellos fueron/son aclamados, escuchados, admirados (y casi adorados).

¿En qué radica esta diferencia? Pues porque ellos, en realidad, buscan un fin último y valioso. Churchill creía en el valor intrínseco de un orden mundial basado en la democracia, el eurocentrismo y el colonialismo (ojo, no lo defiendo). Steve Jobs cree en emplear su tecnología para hacer un mundo mejor (le dijo al presidente de Pepsi hace un porrón de años: "¿Tú qué quieres hacer con tu vida... vender agua azucarada o cambiar el mundo?"). De Luther King y Juan Pablo II no hace falta decir nada.

Ojalá consigamos vivir por un "por qué", por una razón última que dé sentido a nuestra existencia, y no sólo por un vulgar "qué" (ya sea un puestazo directivo, un sueldo alto o un cochazo que dé la nota) . Cuando lleguemos a ese nivel, no nos harán falta normas ni liderazgos absurdos, porque nuestro comportamiento "fluirá" de forma coherente desde esta razón última.


sábado, 8 de mayo de 2010

Jodein con la Guerra Fría

He estado escuchando una conferencia de Stanford sobre la guerra fría. Y la verdad es que me ha hecho caer en varias cosas aterradoras y desconocidas para mí. Ahí va mi mezcla de aprendizaje y pensamientos a raíz de esta conferencia (pelín deprimentes, pero bueno):

1.- El potencial destructivo de cada bomba: las bombas de Hiroshima y Nagashaki, que nos parecen tremendas, fueron de unos pocos kilotones (vamos, cada una fue el equivalente a unas 15.000 ó 20.000 toneladas de TNT). Pues bien, en los años 60 cada arma nuclear tenía un potencial de megatones... es decir, que cada una tenía un potencial de destrucción miles de veces superior al de las bombas japonesas

2.- El número de bombas: llegó un momento en el que el problema no era la producción de más bombas, sino decidir qué hacer con ellas, dónde "apuntar" cada una, de la gran cantidad que se había fabricado. De hecho, había equipos de cerebritos currando como locos por encontrar objetivos. Por supuesto, cualquier ciudad de más de 100.000 habitantes sería inmediatamente borrada del mapa en caso de apretar el botoncito.

3.- La agobiante "estrategia de turnos": se pasó de "la guerra" al "botoncito". La épica de las batallas, las estrategias a largo plazo, la planificación de desembarcos... todo eso desapareció de la jerga militar. Ahora se trataba de saber quién golpearía primero. Un único golpe, simultáneo y devastador. Como es obvio, nadie quería golpear. Pero, eso sí, en caso de golpear, tenías que ser el primero (para tener la opción, en primer lugar, de destruir los silos de misiles del oponente). Pero cualquier movimiento que diese pie al oponente a pensar que tú querías mover primero se podía interpretar como que realmente ibas a mover primero... por lo que el enemigo se daba prisa por poder mover primero. Esta agotadora carrera del "yo primer, yo primer", se podía alargar hasta el infinito (qué agotadora partida de ajedrez); o simplemente, hasta el momento en el que un dirigente de USA o la URSS no soportase más la tensión nerviosa. Lo que me lleva al siguiente punto

4.- El mundo en manos de una persona: me río de Felipe II, de Luis XIV, de Napoleón, Hitler y sus similares (no por su destrucción real, sino por su capacidad de destruccón). El presidente de USA iba todo el día con un tío al lado, con un maletín, en el que era suficiente con introducir los códigos nucleares para que ZAS, todo saltase por los aires. No quiero ni pensar cómo sería esto en la URSS, donde el régimen era mucho más dictatorial. Basta con ver la película de "13 días" para darse cuenta de esta tremenda responsabilidad en la crisis de los misiles de Cuba. Menuda rayada debe ser eso de saber que, en cualquier momento, está en tus manos armar la gorda, ¿no?

5.- Europa, el continente más inseguro: durante unas cuantas décadas, Europa ha sido el continente más plagado de armamento nuclear. Con tensiones directas entre USA y URSS. Ahora estamos tan tranquilos, pero hace nada esto era una olla a presión.

6.- Ahora, el honor de lugar más inseguro recae en el subcontinente indio. Si Ghandi levantara la cabeza y descubriese que la mayor tensión nuclear del planeta de da entre la India y Pakistan, la división del país que él quiso crear en base a la paz y la concordia... Por cierto, que desde mi punto de vista, esta es una razón crítica de la relevancia geopolítica que tienen Irak e Irán. No sólo por el petróleo, sino por estar cerca de este conflicto. Más, teniendo en cuenta que Rusia y China tienen acceso inmediato, desde un punto de vista estratégico, es lógico que Occidente quiera tener también su "cuota de control" en el conflicto. Ojo, no lo estoy justificando, sólo estoy comentándolo.

Ale, disfruten ustedes de su existencia... mientras el armamento nuclear nos lo permita :p.