viernes, 9 de diciembre de 2011
Hace setenta añitos
Todos ellos, en torno al ataque a la base estadounidense de Pearl Harbor, en Hawai. "Tora! Tora! Tora!" fue la orden que desencadenó uno de los actos de guerra más viles de la época contemporánea: los japos atacaron sin previa declaración de guerra, y sin que Estados Unidos cometiese ninguna agresión. Se trataba de un ataque preventivo, para así asegurar sus recientes conquistas en el Pacífico, imprescindibles para aprovisionar al Imperio Nipón en su ansia de guerra y expansión. El "Día de la Infamia" lo bautizaron los americanos. Sin embargo, los aliados deberían llamarlo "El día de la Bendición", por varias razones que detallo a continuación
Roosevelt, el presidente estadounidense, hacía tiempo que consideraba necesario entrar en la contienda. Así, pondría la capacidad bélica de su país al servicio de la causa contra los totalitarismos no comunistas (en aquellos tiempos, el régimen soviético no tenía aún impacto apreciable en las esferas de influencia americanas). Sin embargo, la opinión pública americana no quería volver a involucrarse en una guerra fuera de su continente, como ya habían hecho en 1917, y la intervención americana se limitaba al acuerdo de Préstamo-Arriendo firmado con los británicos, según el cual "prestaban" material bélico a los aliados (lo de conseguir que el material llegase a Inglaterra, sorteando las "manadas de lobos" de submarinos soviéticos era otro cantar). Pearl Harbor cambió la percepción popular y concedió a Roosevelt la excusa perfecta para poder entrar de verdad en la guerra, sin medias tintas.
Curiosamente, existen sospechas bastante fundadas de que la Inteligencia americana estaba al tanto de los planes japoneses. Si no, no se explica el hecho de que algunos de los mejores destructores y portaaviones americanos con sede en Hawai estuviesen por esos días fuera de la base, dando vueltas por el Pacífico sin tener una misión definida e incluso corriendo el riesgo de exponerse a los submarinos alemanes. No parece disparatado pensar que los americanos dejaron unos cuantos barcos en Pearl Harbor, a modo de señuelo, para garantizar la indignación popular tras el ataque, pero se cuidaron muy mucho de asegurarse que no perdían toda la flota del Pacífico. Existe constancia de mensajes "sospechosos" interceptados por la Inteligencia a espías japoneses en Hawai días antes del ataque. Y no me parece que esté muy alejado de las temerarias estrategias que discurrían por la mente de Roosevelt: de hecho, fue quien más firmemente defendió una (descerebrada) invasión aliada de Europa en 1942, en contra de Churchill, del Estado Mayor Conjunto y del sentido común (el hecho de que Roosevelt infundiese estas esperanzas de un rápido desahogo a los soviéticos con un segundo frente europeo, que luego no fueron satisfechas por los aliados hasta 1944, sentó las bases de la desconfianza patológica de Stalin en sus socios que, más adelante, desembocaría en la Guerra Fría).
Otro punto a favor del Día de la Bendición: por suerte, la inteligencia soviética sí que sabía que los japoneses planeaban atacar Hawai (otra prueba de que los americanos debían saberlo). Y por suerte, Stalin sí hizo caso a sus espías en este caso. Por tanto, los rusos consideraron que no era necesario mantener tropas en el Pacífico, ya que los japoneses tendrían mucho "tajo" enfrentándose a los americanos. Así que, corre que te corre, sin perder un minuto, todas las tropas situadas por allá por Vladivostok y alrededores fueron desplazadas, a través de Siberia, para llevarlas a intervenir en una de las batallas más decisivas de la guerra: romper el sitio alemán a Moscú. Y es que los nazis habían entrado en Rusia en 1941, rompiendo como bellacos una alianza firmada en 1939. Por suerte, desde la entrada en Rusia, los alemanes ya la venían liando: entraron tarde respecto a los planes iniciales, con la primavera bien avanzada, porque Hitler tuvo que entretenerse en ayudar a Mussolini y en resolver escaramuzas en Yugoslavia. Se plantaron a las afueras de Moscú. Beria y Molotov pensaron en llevarse al gobierno a la orilla este del Volga. Posteriormente los alemanes pagarían caro este retraso: en el momento justo, a las puertas de Moscú, el frío ruso hizo su aparición; y en ese mismo momento, atacaban japos en Pearl Harbor... y los rusos pudieron traer a las tropas siberianas a Moscú, con su incomparable capacidad para aguantar el frío. Maravilla de maravillas: los alemanes se batían en (parcial) retirada, y permitían que los rusos se recuperasen y recibiesen material bélico de los aliados. Si los alemanes hubiesen tomado Moscú y, con ella, el Imperio soviético, habría sido absolutamente imposible que los aliados ganaran la guerra: recordemos que fue la URSS, y no USA o Inglaterra, quien cargó con el peso de la guerra: la cifra de bajas rusas, con 30 millones de muertos (20 de ellos civiles) hace palidecer al número de bajas sufridas por cualquier otro país en cualquier otra contienda.
En último lugar, Hitler declaró la guerra a USA cuando ésta la declaró a Japón. Hitler pensaba que los americanos no serían un riesgo real, que tendrían mucho tajo en el Pacífico, que su flota había sido desecha por los japoneses, y que esta declaración le aseguraría el apoyo japonés, para hacer un sandwich a los rusos. Una declaración incomprensible, un error de cálculo garrafal, sí. Pero un favor de los gordos para los aliados: otra excusa para convencer a la opinión pública americana de que era necesario entrar en otra guerra (ésta, la realmente importante): la europea, que era donde se iba a decidir el destino del mundo.
Por tanto, sin el día de la infamia, ni los americanos no habrían entrado en la guerra (fundamentalmente en Europa y Africa), ni Rusia habría podido seguir luchando. Mi respuesta al Tora! Tora! Tora! es un ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!
P.D. No consideremos egoísta al pueblo americano por no querer entrar en la guerra europea. No olvidemos que, para los británicos y franceses, no fue tanto una cruzada contra el nazismo como una guerra contra el vecino invasor. Y es que, en el fondo, la guerra fue más geográfica que ideológica: si los nazis hubiesen estado en Moscú y los comunistas en Berlín, la IIGM habría sido una cruzada contra el comunismo. Y no olvidemos las tremendas barbaridades cometidas por Stalin para ganar la guerra, barbaridades sistemáticamente silenciadas por haber sido necesarias para la victoria aliada.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Maldita maledicencia
** Tras el diluvio, Noé fue el primero que plantó una viña. Bebió del vino, se embriagó y se quedó desnudo dentro de su tienda. Cam -el hijo menor de Noé- vio la desnudez de su padre y, afuera, se lo contó a sus dos hermanos. Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, se lo echaron ambos al hombro y cubrieron la desnudez de su padre. Cuando Noé despertó de su embriaguez y supo lo que le había hecho su hijo menor, exclamó: "¡Maldito sea Canaán! (el hijo de Cam)! ** (extraído del Génesis)
Este fragmento del Génesis, con el cabreo que se agarra Noé con el hijo que habla mal de él, me viene al pelo para tratar de un tema del que hace tiempo que quiero escribir. Algo que tradicionalmente ha sido considerado como un defecto, pero que ahora parece totalmente permisible. Me refiero a la maledicencia; uséase, hacer públicos los defectos de un tercero por el mero "placer" de hacerlo, o con la intención de dañarle.
¿Que por qué me da por escribir sobre esto? Pues por el calentón de amarillismo que hemos tenido últimamente con la boda de la "Requetegrande" de España y el otro individuo (lo reconozco, no sé cómo se llama ni voy a perder el tiempo buscándolo en Internet). Y es que, entre titulares y comentarios de cafetería, he visto unas cuantas barbaridades que me han hecho reflexionar al respecto. Por suerte, el otro día hablaron sobre este tema en el programa de Pepa Fernández de RNE, y me alegré al ver que todavía hay gente que se toma esto en serio (os recomiendo ese programa; llamadme viejo, pero me encanta)
Volviendo al fragmento del Génesis, me llama la atención que la "reprimenda" del autor no se la lleva Noé por la borrachera (que su derecho tenía a agarrársela al volver a puerto ;). Sino que el que es digno de crítica, y por tanto el autor lo recalca, es el que agarra y les cuenta a todos que ha pillado a Noé con una curza del cinco. De un tiempo a esta parte, me vengo dando cuenta cuenta de la actualidad de la moraleja de este relato: que es sorprendente el desparpajo y la ligereza con la que aniquilamos la reputación de las personas, mientras damos muchísima más importancia a temas menos relevantes, como sus posesiones materiales. Y me ha llevado mis añitos, incluso considerando que mi madre siempre me ha inculcado el respeto por el tema: no han sido pocas las veces que, al comentar un defecto de alguien, mi madre me ha parado en seco (y más aún en los casos en los que únicamente me basaba en rumores de terceros o suposiciones personales, sin tener siquiera información fidedigna, como pasa tan a menudo).
Y sí, le doy importancia a este tema. Mucha más de la que solemos darle hoy en día. Porque, en resumen, la maledicencia me parece la "desproporcionada venganza del cobarde". Y me explico:
- Desproporcionada, porque los rumorcillos y chismorreos suelen alcanzar dimensiones impensables. Se transmiten a toda velocidad, y además van mutando por el camino. En pocos días, un rumor que soltamos con ligereza ha llegado a cientos de personas (o más), se ha deformado y caricaturizado. Y lo que es peor, no muere, sino que permanece en la memoria colectiva.
- Venganza, porque por lo general buscamos resarcirnos de un daño que nos han hecho, o acallar un sentimiento de envidia. Y como toda venganza, es absurda e improductiva. Porque se basa en el rencor, que es (como decía Nietzsche), la "emoción del esclavo"; en efecto, el que se venga no se sitúa por encima del vengado, sino que con su esfuerzo y atención, lo que en realidad está haciendo es poner en un pedestal a aquel al que quiere pisotear. Improductiva, porque es lo que en teoría de juegos se llama un "pierde-pierde": Una jugada en la que ninguno gana, y todos pierden (pierde el vengado, por supuesto; y el que se venga, que solo obtiene una pasajera e inexplicable satisfacción por generar sufrimiento ajeno, a cambio de un gran esfuerzo invertido)
- Del cobarde, porque la maledicencia no se hace a la cara, se hace a escondidas. No nos atrevemos a decírselo a la cara a la persona de la que hablamos mal, ni le damos la oportunidad de mejorar. No señor, no: a sus espaldas dispersamos el rumor y luego nos escondemos. Y lo curioso es que, muchas veces, el "rumoreado" ni se entera de que se ha dicho eso sobre él, y no se le da la opción de defenderse o aclarar la verdad.
En resumen, que la próxima vez que vayamos a comentar un defecto de alguien a sus espaldas... pensemos antes para qué lo hacemos, y el impacto que puede tener.
** Ya, ya sé que me he puesto muy rollo. Si te he aburrido, es responsabilidad tuya por no haberte ido a leer el Marca en lugar de seguir leyendo hasta el final. Pero, bueno, por lo menos he vencido el freno que durante tanto tiempo me ha impedido escribir. Espero tener una época algo más constante en esto de escribir en el blog. Como cierre, un vídeo molón: vedlo en pantalla completa y volumen a saco **
Enlace al vídeo: http://www.vimeo.com/22459501
sábado, 16 de abril de 2011
Dámelo todo
** 1 Falacia de la composición: falacia que consiste en inferir que lo que es verdadero para una de las partes es, asimismo, verdadero para el todo.** 2 Ojito, que este post va de rollo filosófico; avisado está el que pase de esta línea**
Fue en las clases de Economía de la carrera. Allí nos conocimos. Me atrajo desde el primer momento, por la sutileza con la que desmontaba algunas de mis creencias anteriores. Me refiero al concepto "filosófico-matemático" de la Falacia de la Composición.
Entre otras cosas, me hizo reflexionar sobre el concepto de austeridad que existía en mi cabezón por aquella época; concepto en el que había sido educado. De repente, caí en la cuenta de que esta supuesta virtud, tal y como yo la entendía resultaba sino perjudicial para el conjunto de la sociedad. En teoría, si un tipo aislado ahorra, sale beneficiado (en teoría, porque no sabe lo que se pierde, pero bueno). En teoría, si un país establece aranceles a la importación de productos, sale beneficiado. No obstante, si de repente toooodo el mundo ahorra, o si de repente todos establecen aranceles, el sistema económico se colapsa. Para muestra, un botón: el efecto multiplicador de la crisis que tuvo el ahorro tras el crack del 29; o que la restricción a las importaciones para favorecer las economías locales sembró el empobrecimiento global clave antes del estallido de la II Guerra Mundial. Así que me dije "pues menuda chusta de virtud, que si la aplica todo el mundo, resulta mala para todos". Vi que lo moralmente criticable no provenía del hecho de gastarse el dinero, sino de dedicar excesivo tiempo, esfuerzo y preocupaciones a acumular más dinero del necesario, dejando de lado las personas y las cosas realmente valiosas de la vida.
Más adelante, descubrí que tenía el mismo problema con el núcleo duro de la moral en la que (yo creía) había sido educado. Una moral en la que el concepto de generosidad venía a ser algo así como "darlo todo por los demás", "entregarse a los demás" y demás conceptos similares. Un concepto unidireccional, que iba exclusivamente del "sujeto generoso" hacia las otras personas.
Y claro, llegó el día en el que me planteé: "si todo el mundo siguiese esta moral al pie de la letra, todos darían y nadie recibiría" (jodein, qué mal suena esto, sustituyamos "darían" por "entregarían", ¿vale?). ¡Zas!, toma falacia de la composición, toma callejón sin salida en el sistema axiomático de mi código moral. Una moral insostenible. Me recordaba a la chapuza de los principios del liberalismo económico, basados en la competencia perfecta... una competencia perfecta que, ineludiblemente, tiende al monopolio en ausencia de mecanismos de control (en este sentido, el capitalismo sí que lleva en su seno la semilla de su propia destrucción). Así, este concepto central de mi sistema moral no era válido porque no podía ser universal.
Probablemente penséis que es una rayada muy gorda. Quizás. Pero mi cabeza funciona así... la norma que, idealmente, debería regir mi vida, no podía contener un error de bulto como éste.
Pero un día, Ana, mi coach -y sin embargo amiga-, me movió a una reflexión que me cambió totalmente la perspectiva: la generosidad no consiste exclusivamente en entregarse, no acaba en el hecho de dar... sino que la generosidad, bien entendida, pasa por dar a los demás la opción de que te den. El que sólo se entrega y no acepta nada a cambio, en el fondo, es un egoísta. Porque bloquea el derecho que los demás tienen de darle. Así entendida, la generosidad viene a ser una carretera de doble sentido.
De aquí, mi re-definición interna, según la cual la generosidad es "dar, hasta la opción de que te den". Ahora todo cuadra.
Poniéndome melodramático, hasta podría decir el "ya hay paz" de esta canción de Love of Lesbian.
- En un principio pensaba pensaba que mencionar esta canción era una excusa cutre para proponeros disfrutar de este temazo. Pero me he dado cuenta del significado tan positivo que guarda para mí; y que esta Semana Santa haré algo que tengo pendiente hace tiempo: iré a mi lugar más íntimo, al altar de mis alegrías y mis pesares, allí "donde solía gritar"... y emocionado diré... diré: "ya hay paz".
Como cierre, la pipa de la paz: En defensa de mis papis diré que, el otro día, hablando esto con mi madre, me dijo "¡pues claro, a ver qué te vas a creer!". Muy clarito lo tenías, ¿eh?, pero sin embargo nunca me lo inculcaste explícitamente. Que te pique un pollo ;). Así que, como tantas veces en la comunicación, el "problema" no ha estado en lo que se ha dicho, sino precisamente, en lo que se ha dejado sin decir. Ojo, que no te echo nada en cara (sabes que no puedo), sino para que aprendamos y que no se repita la historia. Que, por no decir las cosas importantes a tiempo, no nos encontremos con hijos talluditos teniendo que reinventar las "ruedas importantes" de la vida.
** En Madrid, en víspera de Domingo de Ramos de 2011; sorprendiéndome de lo serio y sesudo que me pongo cuando me doy rienda suelta **
domingo, 3 de abril de 2011
Venga, tontorrón... Házmelo
** “No hagas a los demás aquello que no desees que obren contigo” Tobías, 4-15. Pues bien, querido Tobías, desde mi sincero respeto por tu persona y mi profunda admiración por tus dotes proféticas, he de decirte que no estoy de acuerdo contigo. Si me permites, me explico. **
Esta máxima, norma básica del funcionamiento social a lo ancho del mundo y a lo largo de milenios, descansa en una hipótesis (a mi juicio) errónea: que todos somos iguales; que tenemos los mismos gustos, aspiraciones y motivaciones; y que compartimos las mismas aversiones y malestares.
Pero si miramos con un poco de curiosidad, descubrimos una realidad muy diferente. Observamos que, incluso en los aspectos más esenciales, somos diferentes. ¡Gracias a Dios que lo somos! Es más: estoy convencido de que, excepto en unos pocos aspectos básicos y animalescos (como la aversión al dolor físico y la defensa de las propiedades imprescindibles para la supervivencia), en el resto hay gran variabilidad entre las personas. No obstante, desde pequeñitos nos repiten lo que "tenemos" que amar o aborrecer, que además tiene que coincidir con lo de los demás, porque es lo "normal". Nos intentan inculcar esta norma, que al final se convierte en una horma, al no ser natural ni ser coherente con nuestra naturaleza más íntima.
De aquí vienen expresiones como "si a mí me hiciesen eso, me sentaría fatal" o "si yo fuese él, estaría encantado de que me pasase eso". Pues bien: dejémonos de estos egocentrismos hipotéticos. ¿Sabes lo que realmente le gusta? ¿Sabes lo que, de verdad de la buena, le fastidia? No te digo si lo intuyes, no. Te pregunto si lo sabes, de verdad, si te lo ha dicho. ¡Cuántas relaciones viven en este engaño! Escondiendo las propias preferencias por intentar no hacer daño, o por no destruir la magia... Y lo único hacen es alimentar la carcoma destruye el corazón de la relación. Todo ello, en el fondo, por preferir la comodonería y la incertudimbre (y sus consecuencias) al miedo de ofrecer o pedir de verdad.

Pero aquí no acaba la cosa, no. Esta hipótesis de igualdad ilusoria hace que, además, consideremos que los demás tienen nuestras mismas habilidades y aptitudes. Que lo que para nosotros es fácil, para los demás es fácil; y al igual con lo difícil. Y nos guardamos para nosotros nuestras facultades más valiosas, como Smeagols con su tessssssoro; sin mala intención, inconscientemente incluso, pero con resultados devastadores. Porque, si bien en este mundo tenemos que aceptar el sufrimiento, para lo que realmente estamos en esta vida es para crear la felicidad (ojo, que no para buscarla). Y la mejor forma de crear felicidad es empleando nuestras facultades naturales, haciendo aquello que nos sale fácil y que disfrutamos haciendo. Al igual que una flor, que crece sin esfuerzo, pero maravilla al que la observa.
En este sentido, he descubierto el siguiente vídeo, que habla de dar a los demás lo que para nosotros es cotidiano e incluso aburrido, pero que para los demás puede ser maravilloso. Espero que lo disfrutéis. Y que digamos, como decía Bernhard Shaw: "No hagas a los demás lo que deseas para ti; los demás pueden tener gustos diferentes".
** Tarde de olor a pino; tarde de oscuros terrones de tierra húmeda; tarde de un multitudinario graznido de cuervo solitario; tarde de escribir este post, que me parece chustero... y publicarlo... y quedarme tan pancho.**
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EPÍLOGO, a bote pronto, para los que quieran saber algunas de mis preferencias ocultas (que luego no me vengan con caras de sorpresa):
lunes, 28 de marzo de 2011
Convivencia vecinal
** Por fin, tras más de dos meses sin escribir, me siento a intentarlo. He andado muy liado, voluntaria y entusiasmadamente liado. A ver qué sale ahora. **
Por lo que parece, hoy voy a hablar de mis vecinos. Los de arriba y los de abajo. Empezaremos por abajo, por la parte buena: esa vecina rubia, de ojos azules, risa cantarina y caderas de diapasón. Soltera, por lo que parece (y por la cuenta que me trae). Argentina, pero generosa.
Hago lo indecible con tal de verla: cojo cartas de su buzón, para luego entregárselas, culpando al portero del traspapeleo; tiro el arroz a la basura, para luego pedirle una taza, lastimero y suplicante; el otro día, inundé el baño intentando provocar una gotera que marcase el ansiado comienzo de nuestra relación. A partir de aquí viene lo inconfesable, que como su nombre indica, me lo guardo para mí (lo siento, pero son las reglas que impone el diccionario). En fin, que la argentinita de marras me da la vida y un puntazo de ilusión para levantarme de la cama por las mañanas, a la misma hora que ella, por supuesto.
Pero, ¡ay mísero de mí! ¡Ay infelice!: están los vecinos de arriba. Ruidosos e inaguantables. Unos días merodean arrastrando cadenas y otros montan manifestaciones "contranoséqué". Al principio, subía a su casa y les montaba un broncazo de narices. Nada, no funcionó, se hacían los sordos y se reían de mí a la cara. Llamé a la policía en reiteradas ocasiones, pero no sé qué extraña facultad les permitía dejar de hacer ruido 30 segundos antes de que la autoridad llamase al telefonillo. Luchaba y peleaba, pero no conseguía nada.
Entonces me rendí, y sin darme cuenta, les fui dejando que manejasen mi vida a su antojo: dejé de ver pelis en el salón, donde más ruido había, y las veía arrinconado en la cama; dejé de jugar a la Play; me iba al WC a leer, buscando un poco de ambiente zen entre la blancura del alicatado. Al principio, algo conseguí. Pero poco después, mi oído se aguzó, y no había sitio de la casa donde no les oyese, incluso más fuerte que antes.
Lleado a este punto, empecé a evitar mi adorada casita, inventándome planes callejeros para no oírles. Descansaba poco y mal, y comía peor. Habían ganado la batalla, los putos vecinos de arriba.
** Pues bien, hasta aquí la ficción de mi argentinita de abajo y los estruendosos de arriba. Ahora, la realidad, menos evidente pero igual de devastadora. **
Me explico: ¿Si donde digo "argentinita de rechupete" digo "emociones agradables" (alegría, amor, entusiasmo...)? ¿Si donde digo "cabrones ruidosos" pongo "emociones desagradables"?
Entonces, me doy cuenta de que el cuentecillo de mis vecinos es una tontuna comparado con mi vida. Me doy cuenta, en primer lugar, de lo poco que he aprovechado el viento favorable de las emociones positivas, lo poco que hago por salir a buscarlas y por fomentar aquello que me las genera. Y peor aun, me doy cuenta de cuánto hago para escabullirme de mis emociones desagradables. ¡Joder!, ¡cuántas cosas valiosas he dejado de hacer por evitar el miedo, la vergüenza, la tristeza!... y lo único que conseguía era echar leña al fuego, alimentarlas para que volviesen con más fuerza en las situaciones más nimias.
Pues bien, hace no mucho decidí hacer un experimento: en primer lugar, fui a saco a por las cosas que me hacen sentir emociones agradables y a propiciarlas; y moló bastante. Pero lo más maravilloso fue probar la parte complementaria, la más difícil y complementaria: Aceptar, sin luchar, mis emociones desagradables. Sintiéndolas, comprendiéndolas y aceptándolas. Haciendo justo lo que yo haría en el caso de que esas emociones no estuviesen ahí, dando por saco. Dejándolas estar... La gran sorpresa vino cuando de repente, zas, ¡se difuminaron! De repente parecía que dormía a pierna suelta en el salón, con los vecinos haciendo todo el ruido del mundo, y yo sin tapones.
¿Os suena raro? No me extraña, a mí también. Pero me atreví a probar... y sólo os puedo decir que de momento mola; mola mucho. Y que no intento vivir sin miedo, sino que acepto que tengo miedo, pero no permito que marque mi rumbo. Espero que me dure. ¿Os apuntáis al experimento?
Gracias, Marisa; Gracias, Frigopié; Gracias, amiga argentinita de la pata de palo (no, no te líes, no hay amor, sólo amistad, pero había que ponerle algo de poesía al tema). Ah, y se me olvidaba: vivo en un ático.
martes, 11 de enero de 2011
In memoriam: Alberto
** Linchamiento (según la RAE): Ejecutar sin proceso y tumultuariamente a un sospechoso o a un reo. Procede de Lynch, juez de Virgina, del siglo XVIII**
Un amigo mío ha muerto esta noche. Quizás ha cometido un delito, no lo puedo decir (si bien tengo entendido que fue imputado por algo parecido hace unos años y, que yo sepa, no tuvo que cumplir prisión). No obstante, creo que su muerte ha sido, en gran parte, consecuencia de las graves heridas morales provocadas por el vapuleo de los periodistas. Esos que, con tal de conseguir páginas, vierten toda la mierda que pueden en el teclado. Y culpa nuestra, de los lectores, siempre ávidos de lo más morboso, truculento y rocambolesco. ¡Ah! Y que no me vengan con la gilipollez del derecho de libertad de prensa. Porque lo ilícito, por mucho que sea legal, siempre será ilícito. Porque un colectivo sólo es digno de un derecho si lo equilibra con el cumplimiento de unos deberes (algo que la prensa jamás hace, repito, jamás). Así, la libertad de prensa sólo puede existir si los periodistas se comprometen a respetar la presunción de inocencia (entre otras muchas cosas).
Este amigo era Alberto León, a quien yo conocí como ciclista de montaña. . Siempre animado en las carreras, carismático, siempre cruzando la meta con su caballito. Ganador del Cactus, la mítica carrera que, en los años 80, iba de Madrid a Avila por caminos, y que se corría con bicis sin cambios. Uno de los iconos del nacimiento del Mountain Bike en nuestro país. Capaz de romper un cuadro de acero de los buenos en un sólo salto.
No era el mejor, ni mucho menos… pero yo le admiraba y le estaba agradecido. Gracias a él, y sólo a él, conseguí estar en un equipo durante unos meses (hasta que saltó a la vista que yo era un paquete de tres al cuarto). Todavía me río al recordarme desfallecido, cruzando la meta del campeonato de España… mientras observaba a Alberto recibir su medalla, ya duchadito y todo.
Recuerdo aquellos días en que salíamos un buen grupo, y comprobábamos con ilusión que se apuntaba Alberto, que venía a coger forma al principio de temporada, y nos metía un ritmo enloquecido. Eran días infernalmente maravillosos: sufrías lo indecible, pero no te podías creer que siguieses su ritmo (que, por cierto, para él era un rodaje de globero). Y cuando, a mediodía, te retirabas a casa con 60 intensos km de caminos, él se tomaba un sandwich, y seguía tranquilamente con su entrenamiento.
Llevo mucho tiempo sin coger la bici: a pesar de considerarme ciclista, últimamente no monto mucho. Y llevaba mucho tiempo sin charlar tranquilamente con Alberto. De vez en cuando me cruzaba con él, vestido “de calle” en nuestra tierra, San Lorenzo del Escorial, e intercambiábamos dos chascarrillos y tres preguntas de cliché. Pero lo reconozco: a pesar de que posteriormente he tenido una vida relativamente exitosa, a su lado siempre me sentía pequeño.
Este verano me crucé con su hermano Jorge (al que llevaba 8-10 años sin ver), al finalizar una carrera popular. Me llamó la atención que, a pesar de verme entre la multitud y durante tan sólo una fracción de segundo, me dijo “¡coño, Barrientos!”. No sé de qué se trata, no me lo preguntéis, pero algo especial siento por los León, por Richi Santamaría y por Guillermo de Portugal, todos ellos admirados compañeros del equipo ciclista al que tuve la suerte de pertenecer, cuando el ciclismo de montaña aún gateaba en nuestro país.
Es curioso, pero esta madrugada me he despertado sobresaltado. Tenía una fuerte intuición de que algo malo había pasado. He estado a punto de llamar a casa de mis padres para comprobar que todo iba bien. Si bien me he tranquilizado, he pensado: “vamos a mirar en Internet, a ver qué ha sucedido”. Y ahí estaba: tan sólo unas horas antes, había fallecido Alberto. Llevaba un tiempo presente en los medios, machaconamente mencionado y presuntamente implicado en la urdimbre de la famosa “Operación Galgo”, contra el dopaje.
Poco más tengo que decir… sólo pediros una breve oración a los que creáis. Y, a todos, que comencemos a filtrar más la información que digerimos. Porque está visto que, a base de leer, podemos linchar a una persona hasta matarla.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Para el 2011: eudemónicos y sin demonios
**Definición de la RAE: Eudemonía: Estado de satisfacción debido generalmente a la situación de uno mismo en la vida.**
Lo proclamo: cierro el 2010 eudemónico. Escribo una carta al Pablo del fin de 2011, y le deseo que esté igual de pleno y satisfecho que el Pablo presente.
Atrás quedan etapas de oscuros demonios y peores pensamientos. Siento que Love of Lesbian me dedicó eso de “Tiempo atrás no había cánticos, tan sólo obstáculos, y el premio continuar”.
Fue tiempo atrás. Ahora doy gracias a esos obstáculos, porque sin ellos no hubiese descubierto mis facetas más ocultas y valiosas. Doy gracias al pasado, por tener la gentileza de robarme la oscuridad. Doy gracias al futuro, porque intuyo que me espera hospitalario y acogedor. Y no me quito mérito, no señor: me tiro besos ante el espejo, por haber trocado demonios en eudemonía.
Y salto como un crío al oír estas dos canciones que hablan de mis victorias: 1) Dog days are over y 2) Incondicional (no dejéis de ver la primera, con el volumen a tope, los prejuicios bajo llave y seguros de tener bien a mano vuestro lado más primario).
Desde aquí, para el 2010, os mando íntimos deseos y piezas de terceros:
1.- Para que seamos conscientes de que lo realmente importante en la vida emerge de nosotros, y que jamás va a venir de fuera. Que estamos hechos para ser fuentes y nunca sumideros. Que están en nosotros la fuerza para hacer lo imposible y el aguante para sobrellevar lo imprensable... Para esto, me sorprendo a mí mismo y os envío un anuncio de Nike. Cuando lo veáis lo entenderéis. Al loro al escalofrío que vais a sentir. No sé si lo están poniendo en la tele (llevo un tiempo sin tele en casa, y se está de maravilla). Supongo que nos hartaremos a verlo estos días. Merece la pena: Vídeo Nike
2.- Para que aprovechéis este renacer para enfrentaros a vuestros miedos, que los sepáis valorar en su justa medida y que os atreváis a afrontarlos, a la cara y sin tapujos. Que tengamos claro que, como decía Eleanor Roosevelt: "Ganas fuerza, coraje y confianza cada vez que te paras a mirar al miedo a la cara". Para esto os envío otro vídeo, esta vez un anuncio de unos grandes almacenes chilenos (para tirar un poco de morriña): Falabella miedo
3.- En definitiva:
- Para que no confundamos humildad con apocamiento, aceptación con resignación, amor propio con egoísmo
- Para que nuestras virtudes nos hagan dar lo mejor de nostros mismos, y que no sirvan como excusa para pasar desapercibidos
- Para que tengamos siempre presente que "el mal prolifera cuando los hombres de bien no actúan". Ojalá tengamos el critero y la audacia de saber lo que es "el bien", aunque no sea lo que piensa la mayoría; y ojalá tengamos los huevos de actuar.
- Para que seamos conscientes de todo lo que podemos llegar a hacer, y que tenemos el deber de intentar. Decía una canción de Vanilla Ice que "anything less than your best is a felony". Pues bien, yo suelo añadir que "and most of the times, your best is being brave enough to try".
- Para todo esto, como punto de partida, y como dice Facto Delafé: "No nos menospreciemos" (me encanta la poesía de esta canción): La Fuerza - Facto Delafé
"And so this is Christmas, and what have you done", como decía John Lennon. Feliz Año... Mereceos este regalo: Dejad de hacer, dejad de planificar; estad, sentid, sed. Con todo vuestro ser: vuestra mente, vuestro cuerpo, vuestras emociones; sin despreciar nada; destilad cada momento. Será mejor o peor, pero siempre será mejor que nada. Y recordad que, aunque pueda parecer lo contrario, en la vida no hay manos ganadoras; y que tenemos el deber de echar un órdago a la grande cada día que saltamos de la cama.
** Pequeños Jedis, mensajes ocultos este post contiene. La/s persona/s adecuada/s, encontrar el significado sabrán. Mas para ello, que esforzarse tendrán.
martes, 23 de noviembre de 2010
¡¿Tienes un blog?! Serás friki...
** Aviso a navegantes: post-caricatura escrito desde la ironía, riéndome de las situaciones y de mí mismo, nunca de los demás. Que nadie se dé por aludido, y sí por divertido. Si alguien, al leer este post, piensa que voy de sobrado, es que mal me conoce y que no ha llegado hasta el final del mismo... Y antes del post, va mi más sincero agradecimiento a los que me leéis o habéis intentado hacerlo alguna vez. Por aguantarlo y, a veces, hasta comentarlo. **
Una de tantas noches, en un bar cualquiera, con una persona cualquiera (mira que me jode no poder escribir "una noche especial, "nuestro" bar, con "la" persona... pero bueno, todo llegará). Conversación de relleno (de gomaespuma, que no de plumón), de asentar el terreno para intentar pasar a temas mayores y paños menores.
Es curioso, pero fluyen dos conversaciones: la explícita, la de sonrisa Signal; y la implícita, mi diálogo interior. Puestos en escena, éste es un ejemplo de triálogo entre (1) ella, o "la bella"; (2) el Pablo social, superego o "el príncipe"; (3) mi diálogo interior, el ello o "la bestia").
- La bella: "Ya lo decía Einstein, que todo es relativo".
- El príncipe: "Ayer hablé de eso en mi blog. Te gustaría entrar, porque muestro un punto de vista diferente al respecto" (tono informativo).
- La bestia: "Alma de cántaro. No digas barbaridades. No seas bruta. No me seas sacrílega. Los musulmanes no pueden escribir el nombre de Dios. Tú no puedes mencionar a Einstein. Quizás todo sea relativo, pero al menos hay una cosa absoluta: no tienes ni idea de lo que estás hablando".
- La bella: "Ostrás, ¿tienes un "bloc"?
- El príncipe: "No se dice bloc, se dice blog. Viene de weblog" (tono tierno y pedagógico)
- La bella: "Bueno, es lo mismo".
- La bestia: "Mal vamos. Me ahorro el ejemplo barato. ¿Qué prefieres? ¿Que te diga que eres pura y casta? ¿O que eres puta y basta? Mira la gracia que tiene cambiar unas letritas".
- La bella: "Eres un friki"
- El príncipe: "Bueno, friki, no. Simplemente, me relaja tener la oportunidad de pensar con los dedos de vez en cuando" (ojillos vivarachos y sorprendidos ante un comentario que, simulo, no me han hecho nunca).
- La bestia: "ya estamos con lo del friki. Friki lo serás tú. Friki, porque eres capaz de hablar cinco minutos de un vestido, su hechura, su tela, sus colores, la longitud del dobladillo y hasta su caída (más que hablar de cómo cae, a mí me gustaría ver cómo se desabrocha y sentir cómo se rasga). Friki, porque puedes distinguir más colores que la pantalla de mi ordenador (además de distinguirlos, los nombras con un criterio incomprensible). Friki, porque te sabes la disponibilidad de tallas de todas las prendas del Zara, ordenadas por colores. Friki, porque conoces el peso al nacer de la tercera criatura de noséqué aprendiz de actriz que acaba de tener su tercer hijo (fíjate, que de buena gana le haría yo uno, pero resulta que hay un tipo que ya me ha colao un hat-trick). Así que monina, friki, tú".
- La bella: "¿Y qué cuentas?"
- El príncipe: "No sé, de lo que me viene a la cabeza, no tengo línea editorial definida" (mirada interesante, desenfocada hacia el ángulo superior derecho, mientras finjo elaborar una frase que he dicho cien veces)
- La bestia: "En mi blog no cuento nada, reflexiono. No cuento, analizo y sintetizo; no cuento, comprendo. Aunque te parezca insospechado, hay niveles más profundos e interesantes que esta charla insulsa que estamos manteniendo. Si quieres que te cuenten algo, búscate el vídeo de los tres cerditos de la rana Gustavo, pero no visites mi blog. Pero bueno, ahora sí que me están entrando ganas de contar algo: esta conversación. Seguro que, por sí misma, y sin necesidad de profundizar, despierta alguna reflexión; tranquila, no diré tu nombre".
- La bella: "¿y de dónde sacas tiempo para escribir? Yo es que no tengo tiempo para nada"
- El príncipe: "por la noche, me relaja sentarme un rato delante del ordenador y escribir unas líneas" (sonrisa orgullosa del que se sabe juzgado como eficiente y capaz, tras haber sido tachado de desastre durante tres décadas de su vida).
- La bestia: "¡¿Que no tienes tiempo para nada?! Pues chica, apuesto que te has tirado unas cuantas tardes de tiendas y escaparates para conseguir ese look de putón tan depurado que me llevas. Eso, sin hablar del tiempo gastado en peluquerías y manicuras (porque no te engañes, no es tiempo invertido, es tiempo gastado... inversión es cuando el esfuerzo adicional se traduce en un rendimiento adicional, y resulta que a mí me da lo mismo que tengas padrastros en el pulgar. Es más, estoy empezando a pensar si soy yo el que estoy invirtiendo o gastando el tiempo contigo). Apuesto a que a tu edad, y con el estropajo epidérmico que tienes, seguro que llevas cientos de horas con pepinillos por la cara, miles de euros en cremas placebo e infinitas conversaciones sobre las virtudes del agua de arroz para dejar una piel tersa. En definitiva, apuesto a quien realmente le sobra el tiempo es a ti; y te dedicas a rellenarlo; en cambio, mi tiempo está repletito y turgente".
- La bella: "¿y se puede visitar?"
- El príncipe: "Claro, estaría encantado. Incluso puedes dejar comentarios a los posts" (gesto alocadamente comercial, similar a la de un relaciones de discoteca).
- La bestia: "Sí, tú visita, visita... si consigues leerte un post enterito, te regalo una chochona. Eso sí, luego no me vengas con que un post es largo. En este caso, la longitud sí que es relativa. A lo mejor es que tú eres corta, independientemente de la longitud de mi post".
- La bella: "¿y cuál es la dirección?"
- El príncipe: "pablobarry (como mi nombre, pero con ye al final), dot, blogspot, dot, com" (entonación didáctica y pausada, como si le contase el cuento de caperucita).
- La bestia: "Esta no consigue entrar al blog ni de coña. Ni con esa carita de enterada que me ha puesto. Porque pondrá blocspot, en lugar de blogspot. Porque no sabe lo que es el dot. Porque, al igual que mi mente no tiene cajones para las tallas de ropa, la suya tampoco los tiene para Internet."
Unas semanas después coincido con ella en la fiesta de una amiga:
- La bella: Leí tu blog. Y he de decirte que no estoy de acuerdo con tu necesidad de principios morales, creo que la vida se puede sustentar desde principios éticos, ya que bla, bla, bla... (a partir de este punto puede continuar cualquier vapuleo intuitivo-intelectual de los que haya recibido últimamente. De esos que, afortunadamente, derriban prejuicios y despiertan curiosidades).
- El príncipe: "Si quieres, mañana lo discutimos tomando una cerveza" (previsiblemente sorprendido y descolocado ante estos comentarios)
- La bestia: Siento deciros que en esta parte, el triálogo pasa a diálogo, y la bestia no participa. Porque, aleccionado, la bajé a los sótanos de la conciencia hace ya bastante tiempo. Porque todos deberíamos encerrarla allí una buena temporada. Porque no hay mayor maravilla que descubrir el tesoro que los demás guardan dentro. Tesoros de los que estamos interiormente orgullosos pero exteriormente avergonzados. Porque, creyéndonos libres, aceptamos vivir condicionados por unos prejuicios que nos esclavizan.
Te propongo una cosa, hazte un regalo: asume el reto de descubrir tres cosas sorprendentes de las personas a las que te presenten de aquí a final de año, en cualquier situación (en la cena de Navidad, en una casa rural el puente de diciembre...). Es una experiencia maravillosa: te ayudará a debilitar tus prejuicios y esquemas mentales que, en la mayoría de las ocasiones, te restan en lugar de sumarte, tanto a ti como a los que te rodean. Porque, aunque tengas tu forma de ver el mundo, hay un mundo de formas de verlo. Ni mejores, ni peores. Interesantes y sorprendentes.
Me gustaría poder contaros el final del cuento de mi bella y mi bestia. Todavía no ha llegado el momento, pero al menos ya estoy haciendo el casting. Me senté unos cuantos años a la vera del camino y exploré por senderos escondidos. Lo he vuelto a retomar, gracias a algUNAs personas especiales. Me sé retrasado unas cuantas etapas; sin embargo, ahora hago la ruta sin prisa, disfrutando de cada jornada del viaje. Concediendo el mismo peso al camino que al destino, como los auténticos viajeros.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Einstein no sabía marketing
**Aviso a navegantes: post largo; introducción científica, quizás algo pesada, necesaria para la elaboración argumental; conclusión filosófica. En su conjunto, puede resultar bien un pestiño insoportable (quizás para la mayoría), bien un "food for thought" interesante. Pero qué narices, es mi blog y quiero darme el gustazo de escribirlo.**
Que no. Que no lo acepto. Que no me la van a colar. Que jamás aceptaré eso del "todo es relativo" que oigo tan a menudo; esa maldita frasecilla que obliga a aceptar como válida cualquier corriente de pensamiento; y para llegar a dudar del carácter moral de cualquier acción. Y como justificación omnipotente, la gente va y dice "si ya lo decía Einstein". Pues siento decirles, señores, que Einstein vino a decir todo lo contrario.
Einstein fue una bestia, quizá el segundo mayor científico de la historia (detrás de Newton, sin duda) y el último gran físico puramente intelectual. Pero, a juzgar por los resultados, no sabía de marketing. Y es que la teoría de la relatividad debería haber tenido el nombre opuesto: la "teoría del absoluto". Y me explico.
La teoría de la relatividad, en su origen, no es más que una justificación contraintuitiva (casi absurda) a una realidad igual de contraintuitiva. Desde años antes de su enunciado, los físicos andaban locos intentando explicar una realidad que no les entraba en la cabeza: independientemente de la velocidad del observador, la velocidad de la luz era siempre la misma, los puñeteros 300.000Km/s (kilometrillo arriba, kilometrillo abajo). Ná, que daba lo mismo: que voy a toda leche, a 200.000 Km/s contra una fuente de luz... zas, resulta que la velocidad del haz de luz es de 300.000 Km/s (cuando la intuición dice que deberían ser 500.000Km/s, sumando las dos velocidades). ¿Que huyo como loco a los mismos 200.000?... otra vez, los puñeteros 300.000 Km/s como resultado de la medición (debiendo, en este caso, ser 100.000 Km/s, restando las velocidades).
Tras siglos en los que los que el hombre había definido a su antojo los sistemas de referencia de la ciencia, llega la naturaleza y dice que no: que fuera intuiciones, que fuera antropocentrismo. Que la luz va a corretear por el universo libre de las ataduras de la razón. Pero eso sí, con una condición: una cerril fijación por los 300.000 Km/s que, además, constituye un límite inalcanzable para la materia (si alcanzas esa velocidad, preocúpate chavalote, porque significa que te has desintegrado en paquetes de fotones).
En medio de este desasosiego, aparece Einstein y explica este absurdo recurriendo a otro absurdo todavía más desproporcionado. Según él, lo que ocurre es que, al movernos, (1) los metros varían de longitud, (2) los relojes se adelantan y se atrasan y (3) ya, la repanocha: cuanto más rápido vas, las cosas "pesan" más (tienen mayor masa). Y se hacen experimentos. Y resulta que sí, que esta explicación, de forma totalmente inesperada, explica el comportamiento de la naturaleza. Haciendo un símil, podríamos decir que las magnitudes de la naturaleza "rinden culto" a la velocidad de la luz.
¿No os parece curioso? ¿Veis aquí ALGO de relativo? Yo veo todo lo contrario: que, en lo que a longitudes, tiempos y masas se refiere, la naturaleza ha aceptado doblegarse ante un absoluto: la velocidad de la luz. En términos científicos, Einstein supuso el paso del politeísmo al monoteísmo. De varios "absolutos independientes" (el metro, el segundo, el Kg), a un único absoluto de referencia: la velocidad de la luz.
(Por fin, la conclusión filosófica, que hasta yo tenía ganas a estas alturas). Y esto me lleva al plano humano: no todo es relativo (como pretenden hacernos pensar los que utilizan el nombre de la teoría sin conocer su contenido). Que hay mucho más absoluto del que pensamos. Que, por mucho que los antropólogos empiristas se dediquen a rebuscar excepciones entre sociedades primitivas, con la intención de convencernos de que la ética es relativa la esencia de la conciencia humana ha sido siempre compartida. Que todos tenemos en común un núcleo esencial para el juicio moral, por mucho que nos empeñemos en guiarlo con raciocinios. Que, para encontrar este núcleo, no hay más que mirar a la gente humilde o a la gente bondadosa de cada sociedad (¿No es curioso que las personas radicalmente buenas buenas son universalmente reconocidas como tales, independientemente de sus creencias?).
La relatividad ha tenido una gran trascendencia, más allá del ámbito científico e incluso del técnico (la relatividad es necesaria para unas cuantas cosas de las que usáis en vuestra vida cotidiana). Además, ha impactado en la conciencia colectiva; pero en este caso con un efecto pernicioso; y lo que es peor, contradictorio con su contenido. Se ha empleado como estandarte derribar los referentes del comportamiento moral (cuando en la ciencia, lo que hizo, fue levantar un único tótem de referencia). Se ha usado como excusa para convertir la ética en un deporte sin reglas. Y no sólo para eliminar reglas secundarias, como acerca de cómo se saca de banda o cuánto dura cada tiempo, sino una eliminación total de cualquier reglamento. En este sentido, una conversación de defensores del "todo es relativo" podría llegar ser:
-"Este deporte se trata de meter gol"
- Y otro "no, lo que hay que hacer es meter canasta"
- Y el de más allá "qué tontos sois, esto se trata de correr por la banda lo más rápido posible"
- "¿Banda? ¿Qué es la banda? Si esa raya marca el centro del campo".
¿Os parece una caricatura? Pues es lo que ocurre actualmente con el juicio del comportamiento moral.
Dejemos de confundir conceptos y llamemos a las cosas por su nombre: el bien es el bien. El mal es... la ausencia de bien (creo firmemente que el mal no tiene existencia propia). Todos tenemos clarísimo el núcleo de bien y de mal (por más que intentemos bañarlos de capas de filosofía que nos justifiquen). Una acción ha de ser objetivamente calificable en diferentes escalas de bien. Debemos tener e inculcar ese criterio de juicio. Pero ojo, mucho ojito: tan claro como que debemos ser capaces de juzgar el carácter moral las acciones, es que no tenemos autoridad para juzgar el carácter moral de las personas (de los otros no conocemos su circunstancia ni su escala de valores). Una acción puede ser mala, sin estar siendo malvada la persona que la realiza.
Ayer le escribía a una amiga: "tú recurres a Freud. Yo busco una trascendencia simple y brutal que dé sentido a la existencia". ¿Y tú? ¿crees que basta con la ética, con el comportamiento armónico entre paquetes ordenaditos de moléculas? ¿O ha de haber una moral referida a un principio absoluto de bien?
Y recordemos siempre: "el mal prolifera cuando los hombres de bien no actúan". Si ni siquiera tenemos claro y sólido el concepto de bien, si aceptamos que tenga una consistencia oleaginosa, difícilmente podremos hacer el bien, y seremos cómplices de la proliferación del mal.
Un tocho insoportable, lo sé. Pero es el mínimo necesario en caso de tener los huevos de contradecir a Einstein. Y de manifestar en público una profunda convicción que me ronda la cabeza desde que leí a Einstein por primera vez.
lunes, 8 de noviembre de 2010
3 minutos de relación, ruptura y reflexión
Simple pero potente, como las pelis que a mí me gustan. Un monólogo torturado, plasmado en un stop-motion (creo que se llama así a la técnica de convertir fotos en fotogramas). Y qué frase más expresiva, que refleja el simple pero incontestable trasfondo de tantas rupturas: "We just didn't click the right way" (3:29). Y es que tantas veces buscamos a la persona "perfecta", en base a una lista de atributos predefinidos que ha que cumplir... Cuando lo que en realidad tenemos que buscar es alguien a quien, incomprensiblemente, amemos y admiremos (sí, sí, digo bien: incomprensiblemente). Alguien de quien podamos decir "qué afortunado soy: tengo la oportunidad de intentar hacer más feliz a esta persona tan alucinante".
¿Y tú? ¿Buscas amar, o que te amen? ¿Admirar, o que te admiren? ¿Buscas la felicidad por la vía obvia (buscando gente que te ame)? ¿O por la vía acertada (buscando a gente a quien amar)?
No dejéis de verlo, son 4 minutillos de ná.
La reflexión anterior va dedicada a varias amigas (ellas saben quienes son). Amigas que son mujeres fuertes, inteligentes, bondadosas, interesantes y, por lo general, bastante atractivas. ... pero que han cometido el error de tener carácter; de no querer estar con un hombre que esté por encima de ellas; de aspirar a una relación de igual a igual. Una relación que, por desgracia, pocos hombres están dispuestos a aceptar (especialmente el "macizo de la raza" español, gremio al que a veces me "avergüenzo" de pertenecer).
Ahora que lo pienso... empecé el post diciendo que no me iba a enrollar y al final os he soltado un rollo de impresión. Ains, si es que no me puedo contener ;). Os deseo un buen lunes.
P.D. Si os ha sabido a poco, u os he dejado un poco melancólicos, ahí el contrapunto: una ruptura convertida en caricatura. Tiene su punto. Es el primer "minicapítulo" de este vídeo, que contiene 3 en total.
lunes, 1 de noviembre de 2010
¡Y el tío sigue vivo!
** Aviso a navegantes: este post es polémico. Puede escocer a algunas conciencias pseudoprogresistas carentes de base histórica. Aquél que atraviese esta línea, que lo haga por su cuenta y riesgo (qué exagerado me ha quedado, pero impone, ¿eh?) ** Y segundo aviso: este post es largo, quizás demasiado, pero es que trata un tema que me llega bastante hondo.
Leo en Monocle una anécdota moscovita que me ha dejado totalmente descolocao. El chascarrillo es el siguiente. Lugar: el Kremlin; fecha: verano-otoño de 2010 (vamos, que no he encontrado la fecha exacta); actores: Medvedev y Zelenin –gobernador de la región de Tver-; escena: Zelenin encuentra un bicho en la ensalada que le sirven, le saca una foto con su teléfono (podéis verla más abajo) y la tuitea (es decir, la publica al mundo, a través de Internet), con el siguiente comentario: “ensalada con gusano vivo - una forma muy especial de mostrar que la ensalada es realmente fresca”.
E inmediatamente he pensado ¡¿Pero este tío sigue vivo?! Os parecerá una tontería, pero cuando yo vine al mundo, hace 35 años, decir esto a tus amigos cercanos, en la URSS, supondría privación inmediata de libertad. Y me he acordado de lo salvajes que fueron los dirigentes políticos de este infierno. Por ejemplo, me ha venido a la memoria:
- La Lubianka, la sede de la KGB, la checa moscovita, algo así como un “Spa del sufrimiento de cuerpos y almas”, especializada en derretir cerebros y aniquilar conciencias con sus sádicos, brutales y refinados métodos de tortura. Leed “Archipiélago Gulag”, escrito por un tío que vivió esta barbarie, si queréis ver de qué hablo. Pero aviso: puede resultar demasiado desagradable.
- Kolimá y Vorkutá, los iconos del entramado de campos de concentración y exterminio de la URSS. Si Auschwitz os hiela la sangre, mejor no os cuento lo que pasó allí.
- Que los judíos que huyeron de Alemania hacia el Este, al acabar la II Guerra Mundial, se encontraron con que Stalin se encargó de continuar con la política de exterminio de la raza judía que inició Hitler.
- Que la II Guerra Mundial la ganamos “los buenos” gracias a que Stalin fue un auténtico salvaje con su pueblo: 30 millones de soviéticos (sí, sí, un tres y un cero detrás) murieron durante la contienda. ¿Razones? Pues ahí van un par de ejemplos de brutalidad: (1) La política de ni un paso atrás en Stalingrado (los oficiales tenían que disparar a sus soldados si daban la vuelta, y de veras que lo hacían). (2) O la orden dada en la batalla del Kursk (el mayor enfrentamiento de tanques de la historia) de “dirigirse en carrera desenfrenada hacia los tanques alemanes, hasta empotrarse con ellos si fuese necesario”; y de veras que lo hicieron: amasijos de tanques ardían fundidos en el campo de batalla. Preferían morir así que enfrentarse a un consejo de guerra (al que, por supuesto, no iban a llegar). (un día hablaré de esta batalla, la gran desconocida que tuvo tantísima relevancia en la II Guerra Mundial)
Y después de esta avalancha de recuerdos, me ha venido (como siempre me pasa) la consiguiente avalancha de reflexiones:
- Mi más sincero agradecimiento a los soldados rusos que murieron. Mi más nauseabunda repulsa por cualquier dirigente soviético.
- Mi duda razonable de si no hubiese sido mejor, para el conjunto del mundo, que Hitler hubiese ganado la II Guerra Mundial, en lugar de Stalin. Ojo: hablo del conjunto del mundo, no de España, Francia o Inglaterra. Y es que la victoria de los soviéticos les hizo amos y señores de las todas sus repúblicas, de los países satélite del Pacto de Varsovia; les permitió invertir cantidades ingentes de dinero en estimular el comunismo en Africa; inyectar armamentos e instigar guerras; desperdigar a millones de personas por toda la URSS para evitar potenciales concentraciones de disidentes de potenciales disidentes (que se lo digan a los ucranianos). Tengamos en cuenta que con Stalin, el pueblo soviético vivió mal, muy mal, todos y cada uno de los momentos de su mandato. En cambio, con Hitler, “sólo” sufrieron durante los años finales de su dictadura; y sólo una parte de la población; y en gran parte debido a las barbaridades económicas que les impusieron los aliados en Versalles (ojo, que no lo justifico, pero siendo los dos tremendas aberraciones, no puedo evitar que una me parezca menos mala que otra).
- En línea con la reflexión anterior, mi puntito de “remordimiento de conciencia colectiva” al pensar que, para vivir un poco mejor en Europa Occidental, ha habido tantos millones de víctimas (físicas y mentales) a cargo de los regímenes comunistas, por todo el mundo.
- Mi sorpresa y desconcierto de que todos estos datos permanezcan en el olvido; incluso en EEUU, el enemigo acérrimo de la URSS. ¿Qué extrañas fuerzas operan en la sombra, que pretenden y consiguen que la gente no sepa la verdad sobre los regímenes comunistas? No lo sé, pero tiene que haber algo, porque si no, me resulta totalmente incomprensible. No, no me entra en la cabeza que Guántanamo (que es deplorable) sea el epítome del mal, cuando es una zapatilla rusa al lado de cualquier cárcel regional soviética.
- Que critiquemos el corredor de la muerte estadounidense (igualmente deplorable), mientras existe la opinión generalizada de que China es un dulce suflé cuyo PIB crece rápida e indefinidamente. Cuando en realidad es un régimen dictatorial brutal, con la mayor tasa de suicidio del mundo.
- Mi estupefacción por le hecho de que en la cultura europea haya triunfado el neomarxismo de Marcuse, y que sea denigrante el reconocer a EEUU el papel que ha tenido en el siglo XX (con sus luces y sus sombras, casi como un cuadro de Caravaggio, pero con más luz que oscuridad).
- Mi cabreo con el pueblo francés, por tener ojeriza a los americanos, quienes les salvaron de desaparecer de la faz de la tierra, como país, en dos ocasiones a lo largo de este siglo.
Como cierre, creo que el régimen económico y político de occidente debe mejorar, y mucho, para desarrollar sociedades en las que los ciudadanos vivan libres, felices y pudiendo desarrollar todo su potencial, en la que podamos sacar fotos a ensaladas con gusanos siempre que nos apetezca… Y considero que la conjunción de los modelos americano y europeo han de constituir la estructura principal sobre la que ponerse manos a la obra (eso sí, tirando muchos tabiques, levantando nuevas habitaciones y abriendo más ventanas).
Espero haberos transmitido mi convicción: que la historia del siglo XX no es tan plana, tan evidente y tan tontorrona como pretenden que creamos. Que no vale el maniqueísmo y que es sano desconcertarse al valorar el cronograma de la historia reciente.
lunes, 18 de octubre de 2010
El debate más importante de la historia
Ocurrió hace 50 años, hacía tiempo que me apetecía verlo y resulta que lo podía ver cuando quisiese. El otro día lo vi en el blog oficial de Youtube, así de fácil.
Este oscuro (y rarito) objeto de deseo no es otro que el primer debate político televisado de la historia: 26 de septiembre de 1960, Kennedy contra Nixon, luchando por ser el presidente que sucedería a Eisenhower.
Me interesaba, en primer lugar, por el vuelco inesperado que supuso en el resultado de las elecciones (al verlo me lo he explicado). Antes del debate, Nixon lideraba todas las encuestas: iba a ganar de calle. Pero llega al debate y se muestra como una máquina de soltar datos sin hilo argumental (incontestables, sí, pero incoherentes). Un robot que no despierta ninguna emoción en la audiencia y que, además, parece inseguro. Kennedy, por su lado, tiene sólo dos ideas, pero muy claritas: un discurso muy emocional, centrado en el “I am not satisfied” (una letanía casi digna de Luther King), en retar a un combate de ideologías más que de candidatos y en mostrar el riesgo del poder comunista. Y transmite una seguridad y una tranquilidad pasmosas. Merece la pena ver, al menos, los discursos iniciales de cada uno de los candidatos.
Después de este debate, Nixon había sido derrotado.
Pero este debate me interesaba, sobre todo, porque supuso una jugada maestra del destino antes del momento más delicado de la historia de la humanidad. El 15 de octubre de 1962 estallaba la crisis de los misiles de Cuba: los soviéticos habían instalado un aresenal nuclear bestial en Cuba, a tan sólo unos kilómetros de EEUU. De las grandes ciudades estadounidenses, sólo Seattle estaba fuera del alcance de los misiles. EEUU dio un ultimatum, comenzó la cuarentena de la isla y sintió la amenaza en casa como nunca antes.
Puede parecer una crisis más, ¿no? Pues bien, no lo fue. Sobre todo por cómo estaban los ánimos de calentitos. Dos ejemplos: (1) comportamiento de Kruschev en la ONU: discutiendo sobre la descolonización africana, se quitó el zapato y, golpeando con él la mesa, gritó a los representantes occidentales: ¡Os arrasaremos! (glups, ahí queda eso). (2) El reciente y durísimo desafío por parte de occidente con el establecimiento del puente aéreo a Berlín Occidental… la situación del mundo daba mucho, pero que mucho miedito.
Pensémoslo bien: un potencial nuclear capaz de destruir varias veces a la humanidad, en manos de tan sólo dos personas (una de las cuales parecía tener propensión a la inestabilidad). En una situación en la que sólo tenía sentido llevar la iniciativa: golpear segundo era un “premio de consolación”, porque significaba que en pocos minutos ibas a ser aniquilado. Golpeando primero, quizás podías machacar a la otra potencia antes de que pudiesen soltar todo su arsenal. ¡Y todo esto sin ninguna comunicación entre los dos líderes, basándose únicamente en intuiciones! (la línea roja se estableció a raíz de esta crisis). La cosa llegó a tal extremo que el veintitantos de octubre, Kennedy comunicó a los medios la inminencia del estallido de la tercera guerra mundial. La cosa fue muy, muy, muy en serio. Para más tensión, los rusos destruyeron un avión espía estadounidense que sobrevolaba Siberia. Al final, por suerte, reinó la cordura… y aquí estamos todos.
Si Nixon hubiese estado en el gobierno, con Kissinger a su vera y su propensión patológica a la aniquilación, ¿qué hubiese pasado en esta crisis? Quién sabe, quizás no estaríamos aquí. Así que mi más sincero agradecimiento a este debate, al moderador, a los periodistas y, ¡qué narices! ¡A la madre que los parió! Por producir ese vuelco en las elecciones. Por permitir que siga habiendo historia.
viernes, 15 de octubre de 2010
Retrospectiva fastidiosa
Venía yo todo contento a escribir un post sobre la crisis de los misiles de Cuba (comenzó un 15 de agosto, y yo soy muy de efemérides); venía yo todo contento, digo, y de repente me encuentro con que llevo casi dos meses sin escribir en el blog.
Y me he puesto a pensar: “A ver, Pablito -sí, sí, yo también me llamo Pablito de vez en cuando-: ¿qué narices has hecho estos dos meses?” Y así, puesto a hacer balance, me he dado cuenta de que he hecho muchas cosas, he tachado muchas tareas, pero no he existido. Que he tirado el tiempo, vamos. He sido “Pablito el ejecutor”, y no “Pablote el existente”. Suena a chorrada, pero cada vez estoy más convencido de que dedicarse la vida a hacer cosas, más que a sentir la vida, es como leer poesía haciendo análisis sintáctico. Un enfoque radicalmente equivocado, vamos.
Y con esto han venido varias reflexiones en avalancha:
- He pensado en que los tipos a los que más envidio, los místicos, sólo existían (suena a rarito, pero si me pudiese cambiar por alguien, tengo claro que sería por un místico de los de aúpa). Es más, que la presentación de Dios en el Sinaí fue simplona pero potente: “Yo soy el que soy”. Bien podría haber sido “Yahvé, constructor de universos” o “El mejor referente mundial en materia de virtudes”. Pero resulta que no, que su tarjeta de visita no habla de ninguna actividad, sino todo lo contrario.
- He oído una canción de Deluxe, “Historia Universal”, una crónica muy potente de una pérdida de tiempo. Si tenéis, Spotify, escuchadla. Y he sido consciente de cuánto tiempo perdemos por miedo a tomar decisiones, sin darnos cuenta de que optar por la “no decisión”, por seguir con el status quo es, en sí mismo, una decisión (en muchos casos la decisión equivocada, para más señas).
- He leído un fragmento de un cuento oriental, ambientado en un cementerio en el que las lápidas sólo recogían el tiempo en el que la gente había vivido de verdad, en el que habían destilado la existencia. Sorprendentemente, las vidas eran muy cortas.
- Me he acordado de mis conversaciones con algunos amigos, sobre la existencia y los niveles superiores de conciencia (qué suerte la mía, al tener estos amigos). Y de la división aristotélica entre las actividades que son medios para algo y las que son fines en sí mismas (estas últimas, las que proporcionan la auténtica felicidad).
Así que empiezo el curso con una pregunta sencilla pero con miga:
a lo largo de la última semana, del último mes, ¿cuántos momentos te habría gustado congelar, convertirlos en un presente eterno?
Piénsalo sin miedo. En mi caso, son pocos, así que voy a pensar en ello. Os dejo, que me pongo en “modo reflexión” ;).
La crisis de los misiles de Cuba, para otro día. Pero no lo dejaré pasar, porque estuvimos tan cerca de la aniquilación total que hay que asegurar que no se vuelve a repetir.
lunes, 9 de agosto de 2010
Las invasiones bárbaras
Siempre he oído que "España fue invadida 8 siglos por los árabes", una idea que queda como triste reminiscencia de la historia de Modesto Lafuente y sus colegas, unos autores muy condicionados por su época.
Condicionados por una época en la que el historiador tenía su ideal preconcebido y en él encajaban ("a leches" si hacía falta) los hechos históricos. Una época en la que la única forma de ser bueno era cumplir con la "etiqueta del cristiano" y aprenderse el catecismo, pero mucho ojito al que se le ocurriese profundizar de verdad en la fe y en las radicales implicaciones sociales que debería conllevar. Una época en la que un apestoso "amor a la patria" podría llevar a decenas de millones de personas a la muerte; y no sólo soldados, sino también civiles (que me digan qué tipo de "amor" puede justificar estas muertes; y más si el supuesto ser amado es un ente abstracto que no existe para sus ciudadanos, sino para sus gobernantes). En fin, una época en la que los caciques civiles y religiosos necesitar moldear las mentes de sus seguidores.
Pues bien, como (intuyo se percibe) no estoy de acuerdo con esta frase de la invasión, los 8 siglos y los árabes, ahí va mi réplica:
- No fueron los árabes, fueron muchos más. A saber: árabes, almohades, almorávides y bereberes. No son lo mismo; y si no, que se lo pregunten a cualquier bereber que viva actualmente en régimen de paria social bajo el rey árabe de Marruecos por el mero hecho de su raza. En fin, que los que estuvieron aquí fueron los moros, aunque esta palabra no guste a los mojigatos de la discriminación lingüística. Y es que los moros, según el diccionario de la RAE son los "naturales del Africa septentrional frontera con España", e incluso "se dice del musulmán que habitó en España desde el siglo VIII hasta el XV".
- No ocuparon la totalidad de la Península durante 8 siglos. Hablando en términos matemáticos, hubo "al menos un moro" durante 8 siglos. Pero ocupando la mayoría de España no estuvieron demasiado. A partir de 1050 o así, la cosa estaba mitad cristiana, mitad mora. Cuando Alfonso XI tomó Gibraltar y alrededores (en torno a 1350) ya sólo quedaba esperar a que Granada cayese como fruta madura.
- ¿Nos invadieron? Lo dudo mucho. Y es que fuimos nosotros los que les abrimos la puerta para que viniesen a guerrear a España, como tropas de apoyo en las luchas entre Rodrigo y Vitiza (si mal no recuerdo).
- A nadie se le ocurre decir que los romanos invadieron España, o que los visigodos invadieron España, sino que se admite que ellos fueron parte activa en la historia de este país. Pues bien, resulta que los moros han sido, junto con los romanos, el pueblo que más tiempo han estado en España, fíjate tú. Resumiendo: la historia de España es mucho más mora que visigoda. Además, hace menos de 8 siglos desde que se fueron los moros... y a nadie se nos ocurriría decir que España ha sido "invadida por los cristianos" tras haber estado aquí los musulmanes.
- Puede ser que las razones para distinguir entre "invasión vs. convivencia" sean meramente religiosas, lo cual es mezclar churras con merinas. Permitidme además recordar que los visigodos fueron arrianos durante bastante tiempo, una herejía cristiana que implicaba directamente la excomunión por parte de la Iglesia católica.
- Ejem... muchos de los que dicen que los árabes nos "invadieron" están asimismo orgullosos de la "conquista de América". Resulta curioso cómo cambiamos el término cuando nos golean jugando en casa y cuando ganamos fuera, ¿no? No olvidemos que nuestro comportamiento en América fue muchísimo más destructivo que el de los moros en España.1
- Es verdad que, en la actualidad, los árabes están por detrás de nosotros en cuanto a derechos y avance social. Pero cuando vinieron a España, los moros fueron un soplo de aire fresco en la tenebrosa oscuridad de la Edad Media. Por unos siglos, España fue el candil cultural de Europa, permitiendo la llegada de Aristóteles, de Avicena, de los números arábigos (que, por cierto, son indios). Si por algo merece ser recordado el papel histórico de España, es por éste de transmisores del conocimiento, gracias a los moros. A mi juicio, un papel igual de importante o más que aquél del que la mayoría de los españoles están más orgullosos: el de descubrir América de pura potra e invirtiendo dos duros, para posteriormente arrasar con su riqueza metalúrgica y reinvertirla en la financiación de guerras de religión... hasta que en el siglo XVIII llegó la cordura y América se empezó a aprovechar mediante explotaciones sostenibles.
- La historia esa del reyezuelo de Asturias, el don Pelayo que según cuentan tuvo la idea de reconquistar España... con todos mis respetos, pero no me acabo de creer que un cateto de un valle de Picos de Europa tuviese conciencia de la unidad de España (cuando el hecho es que ni los Reyes Católicos ni Carlos I ni los Felipes unieron España y hubo que esperar a la llegada de los Borbones para que existiese España como país y no sólo como imperio). Intuyo (pero es una opinión) que pasarían bastantes años para que la gente se preocupase de reconquistar España más que de recuperar su terruño.
P.D.1 El título de este post está tomado de una película francesa homónima que no deberíais dejar de ver. Una preciosa reflexión sobre la humanidad, la amistad y la enfermedad.
- Que conste que la conquista de América me parece admirable; pero fundamentalmente por las hazañas de los conquistadores, y no tanto por el comportamiento de España como país ni de sus gobernantes como individuos.↩
sábado, 24 de julio de 2010
La olvidada e importantísima logística
- No se nota, pasa desapercibida para el común de los mortales
- A priori, parece simple, sin mucha complicación, hasta que te pones a rascar y ves el follón que conlleva
- Tiene (y ha tenido) un impacto bestial en el desarrollo económico y en la erradicación de la pobreza
- ...El transporte intermodal ha permitido desplomar el coste del transporte de mercancías? Hablando en plata, se trata de el transporte mediante contenedores (que son de medidas estándar, en todo el mundo, para todas las marcas, ya sean arrastrados por un camión, cargados en un barco o desplazados en tren). Parece una tontería, pero el invento de la "cajita" no se le ocurrió a nadie hasta la segunda mitad del siglo XX. Permite cargar y descargar los barcos en poquísimo tiempo; desplazar mucha más mercancía en un único barco; cambiar de modalidad de transporte con una agilidad pasmosa (de ahí su nombre, intermodal, de la facilidad de pasar de barco a tren, de tren a camión...).
- ...La ampliación del canal de Panamá no se debe tanto a USA como a Brasil? Actualmente, se está acometiendo una ampliación faraónica del canal de Panamá, construido en 1914 (si mal no recuerdo) y que en tiempos fue el eje de comunicación entre dos mundos. Curiosamente, desde hace un tiempo, el canal no servía para mucho (sobre todo, desde el último cuarto del siglo XX), porque sus dimensiones no dejaban pasar los barcos con contenedores. Si una mercancía iba de China a Nueva York, se recurría al intermodal: barco hasta California; tren hasta Nueva York. Lo que pasa es que ahora, China es el principal socio comercial de Brasil (algún día os comentaré la curiosa relación que existe entre ser la primera potencia económica mundial y ser el principal socio económico de Brasil, que están tremendamente relacionadas). Y claro, para ir de Brasil a China por intermodal está un poquito chungo. Así que hay que hacer eficiente el transporte por barco, y ello implica mejorar el canal de Panamá (obra que, por cierto, está llevando a cabo una empresa española, según muchos expertos con unos precios de baja temeraria y que se va a pegar un guantazo de narices en la obra).
- ...El sistema de trenes de mercancías más eficiente del mundo está en USA? Curioso. En Europa, los trenes de pasajeros son bestiales, pero los de mercancías no son gran cosa. En USA pasa al revés (de hecho, el transporte de mercancías por tren, en USA, cuesta aproximadamente la cuarta parte que en Italia, que es una diferencia potente). No sé si alguna vez habéis visto un tren de mercancías de USA... Yo sí, y recuerdo que algunos eran interminables, diría que hasta de Km (basado, fundamentalmente, en mi viaje a Alaska, que no sé si es representativo del total estadounidense).
- La eficiencia logística ha sido el factor clave que ha permitido la globalización? (Claro está, unido a la eliminación de tensiones políticas USA-URSS, que ha facilitado la entrada de países segundones, en régimen de pleno derecho, en la economía global). De hecho, hasta ahora se ha consolidado muy bien la globalización de servicios (como tener un call center en la India). Ahora estamos inmersos en la globalización de los bienes (producir en cualquier sitio y vender en cualquier sitio). Algo que sólo podrá conseguirse con la eficiencia de transporte, para asegurar la competitividad en costes.
martes, 20 de julio de 2010
¿-1=+1? En semántica, parece que sí
Bueno, pues por fin me he aclarado. He de reconocer que la palabra "descambiar" siempre me había sonado fatal, casi al Joshua de Los Morancos.
Y hoy he visto el significado. Y me he quedado mudo: ¿cómo puede ser que una palabra y su opuesta signifiquen lo mismo? Y me explico: descambiar y cambiar significan lo mismo; desescombrar y escombrar significan lo mismo (que viene a ser como si "ensuciar" y "desensuciar" -caso de existir- singificasen lo mismo).
Ahí va la "demostración" de la RAE:
- Cambiar (en su acepción número 7: Devolver una compra
- Descambiar (en su acepción número 2): Devolver una compra
- Escombrar: Desembarazar de escombros un lugar para dejarlo llano, claro y despejado
- Desescombrar: "escombrar" (y se quedan tan pichis. Como ir a un libro de matemáticas y ver -1=+1
Vamos, que si sumamos esto al follón de "enervar" (ver mi post "Me enerva enervar" ), la RAE me tiene con el corazón en un puño :p.
Ale, espero que estas chorradas sin sentido os hagan pasar un poco mejor los calores estivales... o que al menos os consoléis viendo que a mí también se me derrite el cerebro.
lunes, 19 de julio de 2010
Bioquímicos frikis... pero frikis
Hace unos meses oímos en todos los medios, a bombo y platillo, que unos científicos han "fabricado vida". Hasta donde yo sé, lo que realmente hicieron fue introducir un ADN con un código genético "diseñado" en una estructura nuclear con tus compartimentos, sus membranas y demás zarandajas. No me voy a meter en detalles, pero en mi humilde opinión no hemos fabricado nada, sólo hemos introducido una pieza en una maquinaria ya montada. Viene a ser como si un mecánico que cambia el cárter de un motor me sale con que ha inventado un automóvil.
Pero bueno, dejémonos de filosofía y vayamos con la parte friki del proyecto. Para ello, permitidme una breve explicación de cómo "funciona" el milagro ADN. El famoso ADN está compuesto por sucesiones larguíiiiisimas de cuatro "bases", (conocidas por sus iniciales A,C,T,G), acopladas como una cremallera y enroscadas como una hélice. Cada combinación de 3 bases es como un código de producció de un aminoácido; se producen muchos aminoácidos seguidos, que se unen en proteínas; y las proteínas se van de emisarias por la célula a organizar el funcionamiento de todo el temita, cual capataces biológicos. Uséase, el ADN es el centro de control de mando de cualquier célula y, por extensión, de todo el organismo.
Pues bien, hay 20 aminoácidos, y para entenderse, algunos científicos han asignado una letra a cada aminoácido hasta completar un "alfabeto" en el que se puede escribir (partiendo del alfabeto inglés, el truco consiste en eliminar letras similares, como dejar sólo una "b" y quitar la "v"). Es decir: cada 3 bases, un aminoácido; cada aminoácido, una letra. Por tanto, combinando bases se puede "escribir" en este alfabeto. (ya se ha acabado el coñazo, ahora viene la guasa).
Pues bien, leo en Microsiervos que los guasones de los científicos, en base a este alfabeto, se han dedicado a "escribir" mensajitos en el ADN de la célula que han fabricado. Por lo que se sabe, han metido la siguiente información:
- Una frase simbólica de Joyce que viene muy al pelo: To live, to err, to fall, to triumph, to recreate life out of life (vivir, errar, caer, triunfar, recrear la vida a partir de la vida)
- Una explicación de cómo funciona el código genético (digo yo que será algo parecido al rollazo que he soltado más arriba)
- Ésta me parece la monda: la dirección "secreta" de una web. Obviamente, para visitar esta página, previamente hay que descifrar el código genético de la célula en cuestión... cualquier ser humano que la visite se merece el premio al más friki, porque este rollo de gymkana biológica me parece para raritos, raritos.
- Por supuesto, para cerrar, no podían faltar unos créditos: el nombre del científico que ha liderado el proyecto (Craig Venter) y de sus colaboradores.
Para terminar, una reflexión a la que daré forma en otra entrada del blog: ¿somos nosotros los sujetos de la vida? ¿No será que somos medios, o herramientas, que el ADN utiliza para poder perpetuarse? La vida fue originariamente ADN, y lo que se fue "añadiendo" no fueron sino "extras" que facilitaban su perpetuación y reproducción... y nosotros que nos creemos tan importantes. Ale, "food for thought", que dirían los americanos.
martes, 6 de julio de 2010
Palabros estivales
- Galbana (sí, sí, con "b"). No sé por qué, pero esta palabra siempre me suena a siesta veraniega en la sartén de Andalucía, sin un ser vivo por la calle, con sudores ombligueros y respiración sibilante. Significa, según la RAE: "Pereza, desidia o poca gana de hacer algo".
- Esplín: una palabra que la meto porque me disgusta. Significa "melancolía, tedio de la vida"... pero a mí me suena a ñoño vahído decimonónico. Claro, así de devaluada está la depresión; con estas palabras de significado profundo y fonética tontorrona, estamos apañados.
- Zorronglón (ésta me encanta, me la ha enseñado hoy un compañero de trabajo): convendréis conmigo en que ésta palabra debe ser pronunciada con zafiedad y energía, llenando la boca en cada una de las consonantes. Inmediatamente evoca a mujerzuelas de dudosa reputación (de hecho, hoy he hecho la prueba; le he dicho a una amiga que era una zorronglona y casi me llevo un sopapo). Pero su significado no tiene nada que ver con el fulanerío. Significa "Dicho de una persona: Que ejecuta pesadamente, de mala gana y murmurando o refunfuñando, lo que le mandan". Pues eso, lo que por fuerza hay que hacer en este clima... hacer las cosas lo más lento que se pueda, pero siempre fingiendo que es imposible hacerlas más rápido.
lunes, 5 de julio de 2010
Gestionando jovenzuelos
La semana pasada estuve de acampada familiar. Un evento que repetimos todos los años, en el que convivimos hermanos, cuñados y sobrinos. Es un "concentrao de convivencia" que viene de maravilla en estos tiempos que corren. Este año, además de adolescentes reales y en potencia, se ha venido otro sobrino de veintipico (25 para más señas). Un peaso de tío, hablando en plata. Hacendoso, con sentido común, divertido, positivo... vamos, casi, casi como yo :p.
Este sobrino es un individuo de la "Gen Y", como le llaman los americanos. Los chavales que están entre los diecimuchos y los veintimuchos. Se trata de la generación siguiente a la mía, la "Generación X", tan bien retratada en "Reality Bites", "Antes del amanecer" y "Antes del atardecer" (ya estáis corriendo a ver estas tres pelis, porque merecen la pena, sobre todo la última).
Coincidencias de la vida, el otro día hablaba con un ser humano talludito, anquilosado en su educación y su forma de ver el mundo, incapaz de entender que la vida se puede comprender y atacar desde ángulos muy diferentes. Este individuo se quejaba de lo difícil que es gestionar a los chavales de la "Gen Y" (y no es el único, puesto que las revistas empresariales están llenas de artículos con ideas al respecto, e incluso cartas al director). Estos comentarios me hacían pensar en la cantidad de "Gen Y" que he conocido, muy diferentes de las generaciones que les precedían y con un tremendo potencial.
Pues bien, dejémonos de prejuicios: debemos aprender a gestionar y a extraer todo el potencial de esta "Gen Y". Con sus peculiaridades, sus puntos débiles y sus indudables fortalezas. Que no se repita la historia, que no nos encasillemos en una forma de ver el mundo y nos empeñemos en no aprender nada de la gente que viene detrás (¿Os suena la historia? A mí sí y mucho, desgraciadamente).
Así que que ahí van algunos pensamientos a considerar a la hora de gestionar a estos jovenzuelos:
- Son multitarea. Vale que tú no puedas hacer más de una cosa a la vez. Pero no pongas el grito en el cielo cuando les veas preparando un documento, buscando información en wikipedia, chateando y viendo un vídeo en Youtube, todo a la vez. Es su forma de procesar información. Ni mejor, ni peor que la tuya. Simplemente, diferente.
- Buscan equilibrio entre vida familiar y personal. No entienden currar para forrarse, más bien entienden que currar es un medio para vivir... y con el que se lo tienen que pasar bien. Más que admiración, suelen sentir lástima por los workaholics. En resumen, tienen una vida multidimensional, mientras que mucha gente de nuestra generación la tiene monodimensional (centrada en el éxito, la pasta o el cochazo).
- Nuestro concepto de jerarquía no lo entienden. Y no porque no hayan hecho la mili (frase cutre que me he hartado a oír), sino porque su cultura es la del "peer tu peer", de iguales a iguales. Nunca estarás "por encima de ellos". Tendrás una labor imprescindible para el funcionamiento del equipo, pero jamás serás superior a ellos. Su admiración te la ganarás por tu actitud, y nunca por tus títulos, tus galones o tus batallitas.
- Necesitan estimulación inmediata: eso de meterles en un proyecto del que verán sus frutos dentro de 3 meses no les motiva. A nosotros tampoco, pero lo tolerábamos. Ellos, no, les frustra. Así que trabaja con objetivos intermedios.
- Sus padres siempre le han dicho lo monos, lo guapos y lo geniales que son. Como resultado, son egocéntricos y soberbios. Si tienes que darles una mala evaluación, prepáratela bien. Menciona siempre las cosas que hacen bien, propón líneas concretas de mejora e intenta que entiendan el "por qué". Y dales "feedback" frecuente, que no se pasen largas travesías entre evaluación y evaluación sin saber cómo valoras su desempeño.
- Manejan la tecnología de forma diferente a ti, y con una eficiencia que a ti te parecería ciencia ficción. Para ti es un obstáculo, pero para ellos es una herramienta. Jamás escatimes en medios tecnológicos para estos tipos. Vale que tú, tecnológicamente, seas un "Seiscientos", y que te valga con una cutrada de ordenador, una conexión a Internet de risa y cuatro programas estándar... pero no les obligues a ellos, "Porsches" de la tecnología, a moverse por tus carreteruchas comarcales. Estarás desaprovechando un gran potencial.
- Necesitan "por qués" (ya era hora de que alguien los necesitase, que ya vale de la estúpida actitud de asentir a todo lo que diga la autoridad). No les digas "hay que hacer esto" sin explicarles el por qué, la razón por la que se lo estás pidiendo. Si esto te fastidia mucho, plantéate las cosas seriamente, porque a lo mejor estás pidiendo cosas sin ton ni son, y eso es lo más patético que puede hacer un líder.
- No son iguales que tú. Nunca lo van a ser. Jamás intentes que sean iguales que tú. Estarán forzados y no aprovecharán todas sus capacidades. Y tú serás un líder muy triste. El buen líder es el que analiza, comprende y saca lo máximo de su equipo sin pedir imposibles a ninguno de sus miembros.
Todas estas sugerencias no son sólo por su bien, sino también por el tuyo, para que sepas sacar el máximo jugo de la gente que trabaja para ti... sin prejuicios y quejas facilonas sobre si te han tocado los limones que más te gustan.
Que empecéis bien la semana... me despido oyendo "Noches reversibles" de "Love of Lesbian" en Spotify... altamente recomendable.
domingo, 20 de junio de 2010
Guasas del destino
Estamos ahora con la tragedia de BP en el Golfo de México... la verdad es que aquí, en España, no estoy viendo demasiado revuelo, y la verdad es que se está armando una muy gorda.
Y me acordaba del Prestige, y de la que se armó en su momento en España. Una reacción ciudadana tremendamente positiva... pero a la luz de lo que pasa en USA, y lo tibios que estamos en España, me apena comprobar que los motivos de aquel follón fueron fundamentalmente políticos, y no de concienciación medioambiental (cuando lo segundo es mucho más importante, a largo plazo, que lo primero).
Bueno, con tanta disgresión me olvido del puntazo curioso de la entrada: Leo en Businessweek que una de las empresas que se está forrando con la emergencia de BP en USA se llama... tachán... ¡Prestige! Ironías del destino, ¿no os parece?
Para los curiosos, ahí va el artículo: Business Profit from the BP Cleanup
